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"Ven, sígueme" Cambiando la enseñanza del evangelio y su aprendizaje.

"Ven, sígueme" Cambiando la enseñanza del evangelio y su aprendizaje.
 Por Russell T. Osguthorpe, Presidente General de la Escuela Dominical.

"En la Iglesia no existe el llamamiento de profesor; éste simplemente imparte conocimiento, mientras que el maestro, por su lado, invita a los integrantes de la clase a aprender, en parte haciendo que se enseñen unos a otros." —Presidente Thomas S. Monson

El nuevo recurso de aprendizaje para los jóvenes llamado "Ven, Sígueme", está cambiando la manera que los miembros piensan en cuanto el aprendizaje y la enseñanzas del evangelio de Jesucristo. Durante el año pasado, he observado la clase de los jóvenes y reuniones de quórum en 15 ciudades de diferentes países. Cuando pedí a un joven presbítero de 16 años que compartiera sus impresiones acerca del nuevo material parar el estudio del evangelio, el pensó por un momento y después dijo:

"Bueno, para ser honesto, cuando vi que íbamos a pasar todo un mes en un solo tema, pensé 'Eso es mucho tiempo.' Perón entonces cuando comenzamos a estudiar sobre La Deidad encontré que aprendí mucho más de lo que nunca había imaginado."

Una de las mujeres jóvenes, cuando le pedí su evaluación del Ven, Sígueme, respondió “Ahora me siento como que lo que tengo que decir realmente cuenta. Los maestros realmente nos escuchan.” Esta mujer joven confirmó las palabras del consejo que recibimos de aquellos a quienes sostenemos como profetas, videntes y reveladores:  que la enseñanza no solo es en cuanto “hablar y decir.” En lugar de eso, es el “escuchar y observar, de manera que podamos discernir por el Espíritu lo que debemos decir (Elder David A. Bednar, 2011, Teaching Inservice Meeting for Leaders and Teachers in Seminaries and Institutes).

Una vez tuve una la siguiente conversación con un joven de 18 años acerca del nuevo programa

--Si visitaras una clase de Ven, Sígueme, ¿Cómo me te darías cuenta si ellos estuviesen usando lo efectivamente?

--Oh, dijo el joven, sería bastante fácil. Yo tuve un maestro quien realmente le entendió al programa y tuve otro que era el tipo de maestro de la manera antigua.

--¿Cómo te das cuenta de la diferencia?

--Bueno, si el maestro realmente está siguiendo el programa, el maestro estaría haciendo preguntas reales de cómo aplicar las lecciones en nuestras vidas, no solo, usted sabe, preguntas de lugares y fechas, y cosas que todos ya saben cómo responderlas.

--“Eso es muy perspicaz,” respondí. “¿Hay algo más?” el pensó por un momento y respondio:

--Sí, Yo veria si si los jóvenes se pararan al frente a enseñar.
--Estas diciendo que el maestro solo debería debería de asignar toda la lección a los miembros de la clase para que la enseñen, pregunte.

--No, dijo el joven, Que el joven enseñe solo brevemente algunos de los principios y comparta su testimonio acerca de lo que está enseñando.

Vi a un joven en Sao Pablo, Brasil enseñar la primera parte de la lección en la reunión del quorum del Sacerdocio Aarónico. Invito a cada joven a compartir sus propios puntos de vista sobre los principios del evangelio que se había enseñado y que describieses las bendiciones que han llegado a sus vidas por vivir esos principios. Como miembros del quorum se fortalecieron los unos a los otros.

Clase de Escuela Dominical de Jóvenes en Oaxaca, México
Este grupo de jóvenes, como muchos otros en todo el mundo, están simplemente siguiendo guía divina en cuanto el cómo deberíamos de aprender y enseñar el evangelio restaurado de Jesucristo. Asi como el Señor aconsejo anticipadamente a aquellos quienes participaron en la Escuela de los Profetas en 1833:

“Nombrad de entre vosotros a un maestro; y no tomen todos la palabra al mismo tiempo, sino hable uno a la vez y escuchen todos lo que él dijere, para que cuando todos hayan hablado, todos sean edificados de todos y cada hombre tenga igual privilegio.” (D&C 88:122)

Este versículo puede ser visto como la pauta no solo para este nuevo programa si no para todo el aprendizaje y enseñanza del evangelio. Como lo dijo claramente el Presidente Thomas S. Monson:

"En la Iglesia no existe el llamamiento de profesor; éste simplemente imparte conocimiento, maestro, por su lado, invita a los integrantes de la clase a aprender, en parte haciendo que se enseñen unos a otros."


Al grado que los maestros sigan el espíritu del programa “Ven, Sígueme” las bendiciones llegaran.

Un maestro de Oaxaca explico:

“Le conté a mi clase que una no miembro de la iglesia vivía alado de mi casa quien era muy pobre. Pregunte a la clase que me diera ideas de cómo podría crearle interés en la iglesia. Un miembro de la clase dijo ‘Bueno, usted solo necesita invitarla a venir a la iglesia.’ Estuve de acuerdo con eso, entonces otro dijo ‘Pero ella no tiene suficiente alimentos, así que deberíamos ayudarla.’ Otro joven de la clase dijo ‘Hey, es domingo de ayuno la próxima semana, porque no oramos y ayunamos por ella y tomamos toda esa comida que hubiésemos comido y se la damos.’ Todas esas ideas vinieron de la clase por ellos mismos. Así que todos trajeron comida a mi casa y se la llevamos a nuestra vecina. Le explique que los jóvenes por si mismos tuvieron esa idea. La generosidad de los jóvenes le toco el corazón.”

Al siguiente día asistí a la clase de esta maestra. Ella comenzó explicando la doctrina de las familias eternas. Ella les pidió que compartieran las bendiciones que han experimentado como miembros de su propia familia. Entonces una de las mujeres jóvenes comenzó a llorar al expresar sus sentimientos de gratitud por sus padres. Otros expresaron su gratitud. Entonces una de los hombres jóvenes de la fila de atrás se puso muy sentimental y dijo “Yo no quiero una familia como la mía. Mi padre es alcohólico y esta borracho en las mañanas cuando me levanto.” El maestro respondió “¿Entonces que necesitas hacer para tener una familia eterna para ti?  El joven respondió “Necesitare tener buenos amigos y guardas todos los mandamientos.”

El Joven sentado a su lado puso sus manos sobre sus hombros para mostrar apoyo y el joven sentado a su otro costado hizo lo mismo. El maestro pregunto a la clase “Si ustedes esperan tener una familia eterna, ¿Qué necesitan hacer ahora mismo para planearlo así? Los alumnos dieron sus ideas. A lo que el maestro pregunto “¿creen ustedes que pudieran escribir un plan de metas y traerlos la próxima semana y platicar al respecto?” los jóvenes estuvieron de acuerdo.

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Estoy seguro que este maestro, al prepararse para enseñar, medito acerca del como ella invitaría a la participación y como invitaría a los aprendices a vivir los principios que ella estaba enseñando. Ella no estaba preocupada en como daría el contenido del mensaje a la clase. Ella estaba más preocupada en cuanto el cómo ayudarles a convertirse aún más.

Esta maestra invito a todos a participar. Todos no hablaron al mismo tiempo sino que tomaron turnos para compartir algo. Y todos fueron edificados de todos. Yo fui edificado por el poder de los comentarios y testimonio de los miembros de la clase. La maestra había creado una atmosfera de confianza y aceptación. El Espíritu fue evidente durante toda la clase. La maestra, y los estudiantes se trataron de ayudar el uno al otro para edificarse. Esta fue la manera de como el Salvador enseño. Y es como nunca antes los maestros en la iglesia están enseñando.

 

Last modified on Sábado, 04 Enero 2014 17:34

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